Elecciones Colombia 2026
La ética y la moral son los cimientos de la confianza
pública y la legitimidad institucional. Un político sin ellos se cree por
encima de la rectitud y degenerará inevitablemente en autoritarismo, corrupción
y abuso de poder.
Quien no ha sido ético en su trabajo profesional nunca lo
será en un cargo público, y mucho menos como presidente de la República.
Cuando el que va a gobernar carece de autoridad moral e
imita liderazgos de coacción y división, destruye el tejido social y debilita
el Estado de derecho. Sin un marco ético riguroso, las promesas de seguridad,
prosperidad económica o reforma social se convierten en herramientas de
manipulación, dejando a los ciudadanos desprotegidos ante la arbitrariedad del
poder.
Abelardo de La Espriella carece de ética y de moral, ha
defendido a corruptos, paramilitares, narcotraficantes, abusadores sexuales y
clientes de reputación criminal. Es misógino y homófobo.
Tiene una actitud abiertamente antidemocrática y autoritaria
planteando soluciones fáciles a problemas muy complejos.
Tiene un programa de gobierno de reducir el gasto público recortando
el Estado en un 40% con la eliminación de 700.000 empleos públicos y la
privatización de servicios esenciales. Va a acabar con las pensiones y
el salario vital. Va a instaurar el salario flexible por horas, desmantelando
las reformas sociales.
Ha expresado que va a "destripar a la izquierda" y
tratar a sus opositores como enemigos de la patria instaurando estructuras de
control arbitrarias que degradarán la democrática con persecución judicial y
amordazamiento de la prensa libre.
Está a favor de un nuevo Plan Colombia 2 de guerra y
exterminio, con el pueblo campesino nuevamente en la mitad del conflicto. Va a
aprobar el porte de armas e instaurar la pena de muerte.
Quiere fortalecer la supervisión sobre las EPS sin
quitarles su corrupta intermediación financiera.
Quiere activar el fracking y la explotación minera indiscriminada
en beneficio de intereses económicos extranjeros. Lo que implica un
catastrófico e irreversible daño medio ambiental, un atentado contra el agua y
nuestra vida misma.
Expreso mi consternación que haya personas que aun
conociendo todo lo que he expuesto sigan apoyando a este nefasto hombre y que
solo colocan como contraparte la errónea creencia que Iván Cepeda ha sido
miembro de las FARC, cuando solo fue facilitador oficial en los diálogos de paz
buscando la desmovilización de la guerrilla, y que ha sido objeto de falsos montajes
que le muestran como miembro de este grupo.
Mi voto es POR LA VIDA, por Iván Cepeda.

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